OPINIONES · PROBLEMAS · QUÉ REVISAR — DODGE JOURNEY
Dodge Journey usado: opiniones reales, fallas comunes y qué año conviene comprar
Si estás por cerrar un Journey es porque querés 7 plazas y espacio de familia sin pagar una fortuna, y en eso pega justo. Pero no todos son iguales: hay un abismo entre el 2.4 con caja de 4 y el 3.6 V6, y hay una falla eléctrica (el famoso TIPM) que te puede amargar. Acá va lo bueno y lo malo, sin vender humo, para que sepas exactamente qué mirar antes de poner la plata.
Opiniones reales, fallas comunes y seguridad · 2026

Sí, conviene, pero con la cabeza fría: como 7 plazas espacioso a precio de usado accesible es imbatible, siempre que sea el 3.6 V6 y tenga historial de mantenimiento. No esperes bajo consumo ni repuestos baratos. Y ojo con lo que no se ve a simple vista: la mecánica y el estado los detectás con una buena revisión, pero si el auto tiene prenda, deuda de patentes, embargo, pedido de secuestro, o si el titular y los kilómetros reales coinciden, eso solo te lo confirma el Informe de Dominio por patente antes de poner la plata.
Opiniones: qué dicen los dueños del DODGE JOURNEY
Los dueños coinciden en lo que enamora del Journey: es enorme por dentro, cómodo, la tercera fila real sirve para chicos, y como usado te da un 7 plazas a un precio que ningún rival nuevo se acerca. El 3.6 V6 tiene sobra de potencia y anda muy bien. Del otro lado, las críticas son consistentes y conviene tomarlas en serio: el 2.4 es flojo y tragón para el peso del auto, la caja de 4 velocidades es su punto débil, la electrónica (sobre todo el módulo TIPM) da sustos, los plásticos interiores son económicos y crujen, y al ser un Dodge importado los repuestos electrónicos son caros y a veces demoran. Resumen honesto: como espacio y precio es imbatible, como refinamiento y costo de mantenimiento no es el más noble del segmento.
Problemas comunes del JOURNEY usado
TIPM: el módulo de potencia que enloquece la electrónica — Todos, sobre todo 2009-2014. Es LA falla marca registrada del Journey. El TIPM (caja de fusibles inteligente) empieza a dar fallas fantasma: la bomba de nafta que no corta y te hierve/agota la batería, no arranca de la nada, limpiaparabrisas que se activan solos, luces raras. El reemplazo es caro y en AR a veces demora por importación. Si el auto tiene síntomas eléctricos inexplicables, sospechá de esto.
Caja automática de 4 velocidades floja en el 2.4 — 2.4 I4 (62TE, 4 velocidades). El 2.4 va con una caja automática de 4 marchas que patea, hace cambios bruscos y sufre arrastrando casi 1,9 tonelada. Sumado a que el motor ya es justo, el conjunto es lento y consume mucho. El 3.6 V6 viene con caja de 6 y es otro auto: suave y con potencia de sobra.
Tapa de cilindros / punterías del 3.6 Pentastar temprano — 3.6 V6 2011-2013. Los primeros Pentastar tuvieron problemas de tapa de cilindros (banco izquierdo) y punterías: un tictac metálico en frío. Hubo campañas y garantía extendida en varios mercados por el cabezal izquierdo. En un 2011-2013, encenderlo en frío y escuchar es obligatorio.
Frenos y discos delanteros que sufren el peso — Todos. Por lo pesado del auto, los discos delanteros se alabean (volante que pulsa al frenar) y las pastillas duran poco. Es un gasto recurrente; no es rotura grave pero descontalo del presupuesto.
Filtraciones de agua e humedad — Todos, más en versiones con techo. Se tapan los desagües del techo corredizo y las juntas del portón trasero, y aparece agua en alfombras y baúl, con olor a humedad y riesgo de óxido. Levantá alfombras y la tapa del baúl antes de comprar.
Tren delantero con ruidos y crujidos de interior — Todos, con km. Bujes de parrilla, bieletas de barra estabilizadora y rulemanes de rueda hacen ruido en badenes con el kilometraje. Sumale crujidos de tablero y tapizados: nada terminal, pero denota una calidad de armado justa.
Qué años del JOURNEY comprar y cuáles evitar
Los mejores años: 2013-2016 con el 3.6 Pentastar V6 y caja de 6 (versiones SXT o R/T), ya con el facelift 2011 y con los problemas de tapa del V6 temprano acomodados. Es el Journey más equilibrado: potencia, caja buena y equipamiento completo.
Años y versiones a evitar: Los 2009-2010 (primeras camadas, motor V6 3.5 más viejo y menos equipadas); cualquier 2.4 con caja automática de 4 velocidades por lo flojo del conjunto; los 2011 con 3.6 temprano por el riesgo de tapa de cilindros; y las últimas 2018-2020, no por el auto en sí sino porque el importador ya estaba en retirada y el soporte de repuestos quedó flojo.
Qué versión conviene: El 3.6 V6 con caja de 6, en versión SXT o R/T, es el que hay que buscar: anda como corresponde y no te vas a arrepentir. El 2.4 SE con caja de 4 solo si el precio es muy bajo y aceptás que sea lento y tome mucha nafta para lo que rinde.
Qué revisar antes de comprar un JOURNEY usado
- Encenderlo bien en frío y escuchar el V6: Un tictac metálico del banco izquierdo delata tapa de cilindros/punterías en los 3.6 tempranos (2011-2013), reparación cara.
- Probar la caja en ruta y en ciudad: En el 2.4 sentí si la caja de 4 patea o demora; en el V6 los cambios de la caja de 6 tienen que ser suaves y sin tirones.
- Con el contacto cortado, oír si la bomba de nafta sigue sonando: Es un síntoma clásico de TIPM defectuoso que además te agota la batería; revisá también estado de batería y alternador.
- Levantar alfombras, baúl y rueda de auxilio: Humedad, manchas u óxido delatan filtraciones por techo corredizo o portón trasero, un problema recurrente del modelo.
- Frenar fuerte y sentir el volante: Pulsaciones al frenar indican discos delanteros alabeados; por el peso del auto es un desgaste habitual y un gasto a prever.
- Pasar por badenes escuchando el tren delantero: Ruidos secos son bieletas, bujes de parrilla o rulemanes gastados, típicos con kilometraje.
- Probar aire acondicionado y climatizador: Fallas de refrigeración y del control de clima son comunes y su reparación no es barata.
- Pedir historial de service de aceite y caja: El V6 toma bastante nafta y ambas cajas piden service de aceite; un auto sin mantenimiento es una bomba de tiempo mecánica.
Mantenimiento, repuestos y consumo
Ambos motores usan cadena de distribución (no hay cambio de correa), lo cual es un ahorro. Aceite sintético cada 8.000-10.000 km, bujías a término y, muy importante, service de aceite de caja (tanto la de 4 del 2.4 como la de 6 del V6): mucha gente lo saltea y ahí empiezan los dramas. Atención permanente a la batería y el TIPM, que es el gasto sorpresa más caro del modelo. Frenos delanteros: descontá pastillas y algún disco seguido por el peso. En consumo sé realista: el 2.4 es tragón para lo que rinde y el 3.6 V6 toma bastante en ciudad, no es un auto económico de andar. Al ser Dodge importado (FCA), varios repuestos electrónicos son caros y a veces demorados, así que sumá eso al presupuesto de tenencia.
El DODGE JOURNEY frente a su competencia
Contra su rival directo, la Chevrolet Captiva, la pelea es pareja pero con perfiles distintos. El Journey le gana en habitabilidad: es más ancho, más espacioso y su tercera fila para chicos es más usable, y el 3.6 V6 nafta tiene mucho más empuje que casi cualquier Captiva. La Captiva, en su versión diesel VCDi, es bastante más económica de andar (clave para uso intensivo), pero arrastra su propia fama de fallas de inyección y cadena. En pocas palabras: si priorizás espacio, potencia y precio de compra, el Journey; si lo tuyo es bajar el gasto de nafta y hacés muchos kilómetros, mirá la Captiva diesel. Eso sí, ninguno de los dos es un ejemplo de electrónica impecable.
¿Conviene comprar un DODGE JOURNEY usado? El veredicto
Sí, conviene, pero con la cabeza fría: como 7 plazas espacioso a precio de usado accesible es imbatible, siempre que sea el 3.6 V6 y tenga historial de mantenimiento. No esperes bajo consumo ni repuestos baratos. Y ojo con lo que no se ve a simple vista: la mecánica y el estado los detectás con una buena revisión, pero si el auto tiene prenda, deuda de patentes, embargo, pedido de secuestro, o si el titular y los kilómetros reales coinciden, eso solo te lo confirma el Informe de Dominio por patente antes de poner la plata.
Para quién sí: Para la familia que necesita 7 plazas y mucho espacio a precio de usado accesible, que va a elegir el V6, va a hacerle el mantenimiento y no le asusta un gasto electrónico eventual.
Para quién no: Para el que busca bajo consumo, electrónica sin sustos y repuestos baratos y rápidos; o para el que solo consigue un 2.4 con caja de 4, que es la combinación más floja del modelo.
Cuánto vale un JOURNEY usado hoy
Antes de discutir precio, fijate el valor de referencia según el año: en el sitio tenemos la tabla de valuación oficial del Dodge Journey año por año, así entrás a negociar sabiendo si te están pidiendo de más por un 2.4 o si ese V6 está bien cotizado.
Antes de ofertar, mirá la valuación fiscal oficial por modelo y año para no pagar de más — y recordá que el precio de aviso no dice nada de la historia legal del auto.

Las opiniones y la mecánica las ves a ojo; la historia legal de ESE auto —deuda, prenda, embargo, titular real y kilómetros— solo la ves con el Informe de Dominio por patente.
Qué revela el informe del vehículo
Un solo PDF cruza lo que hoy está partido en decenas de organismos. Esto es lo que vas a ver:
Cómo se hace, paso a paso
Preguntas sobre el DODGE JOURNEY
Lo que la gente pregunta antes de comprar.
¿Qué años del Dodge Journey conviene evitar?
¿Es confiable el motor del Dodge Journey?
¿Cuántos kilómetros aguanta un Dodge Journey?
¿Qué es el TIPM del Journey y por qué da problemas?
¿Dodge Journey o Chevrolet Captiva?
¿El 2.4 del Journey es muy lento y consume mucho?
¿Vale la pena comprar un Dodge Journey usado en 2026?
Seguí leyendo
Fuentes oficiales citadas como referencia · patentedigital.com